¿Qué le digo a mi abogado?

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¿Qué le digo a mi abogado?

¿Cómo consigo que entienda mi situación y me lleve el tema lo mejor posible? Una pequeña guía para la convivencia entre clientes y abogados.

 

Céntrate en lo importante

 
Una de las causas más frecuentes de malentendidos entre abogado y cliente es la interpretación de una frase que para el cliente es inocua. Por ejemplo, si un cliente hace constantemente referencia a su “tio” sin mencionar que es solo tio político, es decir, el marido de la tía de sangre, podría causar malentendidos a la hora de determinar la cantidad de herederos en un tema de herencia. Un abogado despierto procurará aclarar cuantas más ambigüedades posibles mejor, pero cada vez que se dice una aumentamos las posibilidades de que una pequeña pieza de información se escape. Es por este motivo que el lenguaje jurídico es tan enrevesado, con palabras que no significan nada más que una cosa muy específica, y que por tanto no inducen a error. Aún mejor si en vez de hacer referencia continua a “mi tio”, le podemos poner nombre para evitar otras posibles confusiones. Esto es aplicable también a todos los demás campos, como por ejemplo las fechas en las que se solicitó un permiso de residencia, o la edad de los hijos menores.
 

Otro enemigo es precisamente lo opuesto, la sobrecarga de información. Aunque puede ser dificil si no queremos dejar fuera detalles que puedan ser de importancia sin saberlo, en ocasiones algunos clientes pueden abrumar a su abogado con detalles que a nadie se le ocurriría que pudieran tener importancia. Ante la duda, es mejor preguntar si por ejemplo, una multa de tráfico puede tener relevancia para optar a la nacionalidad española, antes de ponerse a exponer todos los detalles del cuando, como y porqué relacionados con ese incidente.
 

Devuélvele las llamadas

 
En buena parte de las profesiones que no se ejercen en una oficina (digamos, un panadero) la cantidad de llamadas que una persona recibe al cabo del dia es más bien pequeña, especialmente con las nuevas tecnologías y redes sociales; y en cualquier caso, suelen ser conocidos nuestros que ya tenemos guardados en contactos. Un abogado (entre otras profesiones de oficina), en cambio, recibe una lluvia constante de llamadas de números desconocidos, muchos de ellos de personas que únicamente quiere saber si están llamando a tal o cual oficina del gobierno, o se han equivocado de abogado, o mil otros motivos por los que no vuelven a llamar, y que cuando se les contesta no atienden el teléfono. La lista de llamadas entrantes de un teléfono de despacho no suele bajar de las 20 diarias, por lo que si ha quedado una llamada perdida y al devolverla salta el contestador o no atienden el teléfono, suele quedar olvidada, simplemente porque de lo contrario no habría día suficiente para seguir intentando devolver llamadas.
 

Por tanto, si te ha llamado tu abogado, o estabas esperando su llamada y aparece en tu teléfono un número desconocido, devuélve la llamada. Al fin y al cabo, tú eres el primer interesado.
 

Recuerda las instrucciones

 
Pocas cosas hay más frustrantes que proporcionarle a un cliente un lista de instrucciones o documentos que debe conseguir para poder llevar adelante su caso y que constantemente las olvide, a veces olvidando incluso que se hubiera hablado del tema en absoluto. Por suerte esta tarea se ha visto muy facilitada en los últimos años gracias a las tecnologías como el correo electrónico y Google Keep, que permiten compartir listas de información entre todos nuestros dispositivos, aunque algo tan sencillo como apuntarlo en un papel es suficiente.
 

Es importante recordar el nombre exacto de los documentos que ha pedido, porque en ocasiones algunos funcionarios no entienden (o si hacen ver que no entienden, eso ya lo dejo a la valoración de cada uno) de que se les está hablando o pidiendo si se le cambia el nombre al documento que se pretende pedir. Por ejemplo, no es lo mismo ir al ayuntamiento a solicitar un empadronamiento, que un empadronamiento histórico, o un certificado de convivencia/empadronamiento conjunto. El primero solo nos dice donde está empadronado alguien, el segundo dónde y durante cuanto tiempo, y el tercero nos dice dónde y con quién lo está.
 

Ordena tus documentos

 
Aunque vas al abogado a que te solucione un problema y ponga un poco de orden, hasta que él o ella pueda hacerse cargo nadie conoce tus documentos mejor que tú. Será mucho más fácil que entienda tu situación y pueda concentrarse en arreglar el problema, si le facilitas entender cual es. Por tanto, procura llevar la documentación separada por tipo, y dentro de cada tipo, ordenada por fechas; o bien, al menos, simplemente ordenada por fechas.
 

Resumiendo:

  • Ser a la vez detallado y escueto.
  • Devolver las llamadas.
  • Recordar las instrucciones recibidas.
  • Llevar toda la documentación ordenada por tipo y fecha.

 

Con esto me despido. ¡Nos vemos en el siguiente artículo!

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